Berlín es una ciudad inagotable. Desde los oscuros pasajes de su historia nazi hasta los centros de arte urbano y contemporáneo, esta gran localidad europea es un espacio atractivo y sugerente que bien merece una visita.

Uno de los puntos de mayor interés histórico, por lo que significó en la oscura leyenda negra de la Europa del Siglo XX, es el barrio judío de Berlín, una zona que fue escenario de los más sangrientos y crueles actos de violencia durante el Tercer Reich.

El barrio judío de Berlín o Scheunenviertel es hoy un lugar interesante para realizar una visita, pues son muchas las historias y leyendas que rodean esas calles y edificios.

Dónde está el barrio judío de Berlín

Es increíble pensar lo que ocurrió en esas calles teniendo en cuenta que el Scheunenviertel está situado en pleno centro de la ciudad. Si bien es cierto que siempre se trató de una zona deprimida y marginal.

Allí la historia se enlaza de un modo inseparable con la vida cotidiana: lugares que protagonizaron momentos de horror son ahora espacios artísticos, comercios alternativos y locales de restauración con interesantes propuestas que tratan de ser alta cocina.

Algunas pistas que pueden servir para ubicar el barrio judío en el mapa de Berlín son que queda al norte de Alexanderplatz, una de las zonas más concurridas y famosas de toda la ciudad, o que está ubicado en lo que hoy se llama el distrito de Mitte. Aunque no hay delimitaciones muy claras, allí es donde está el barrio judío de Berlín.

Qué ver en el Barrio Judío de Berlín

Centrados en la parte histórica y las leyendas, la primera visita que se debe realizar es a la casa museo de Otto Weidt. Se trata de un taller en el que este ciudadano alemán escondió y salvó de la deportación (o destinos todavía peores) a muchos judíos, en su mayoría sordos y ciegos.

La visita a la casa museo es tan interesante como emocionante: las cartas de sus trabajadores, fotos del momento, los muebles conservados de la época... hacen que el vello se erice. Fue uno de los grandes héroes de la vida durante la represión nazi y en la figura de Otto Weidt se concretan otros buenos hombres y mujeres anónimos que se jugaron la vida por salvar la de otros.

La plaza Rosenstrasse

Es, quizá, la muestra más evidente del horror que vivieron los judíos berlineses. Y lo es porque allí está el monumento Block der Frauen, una escultura impresionante, cargada de fuerza, que representa uno de los grandes momentos históricos: la manifestación pacífica de muchísimas mujeres que se plantaron para exigir la liberación de sus maridos, injustamente recluidos y condenados a la deportación.

La Nueva sinagoga

Un espectacular edificio se levanta en la calle Oranienburger. Se trata de la Nueva sinagoga, un lugar que fue bombardeado durante la década de 1930 y que hoy es un importante centro de enseñanza de los saberes judíos. En su interior hay un interesante museo que cuenta la historia del barrio judío de Berlín.

El cementerio judío

Decenas de piedras se acumulan sobre el monumento situado a las puertas del cementerio judío de Berlín. Es una señal de respeto habitual en los enterramientos de los fieles de la vieja religión de Abraham.

La escultura, que muestra a mujeres, hombres y niños hambrientos, casi muertos en vida, está realizada por los artistas Will y Mark Lambert en recuerdo a todos aquellos miles de judíos que fueron maltratados hasta la muerte por los esbirros de Hitler.

 

Un paseo por sus calles

El arte urbano, tan popular en Berlín, ha sabido conjugarse muy bien con la memoria del dolor que recogen estas calles. Es por eso por lo que un simple paseo por los límites del barrio judío de Berlín ya supone una experiencia de recuerdo y homenaje.

También, a modo de evocación perpetua, existen en el suelo decenas de placas que muestran el nombre y algunos datos personales de judíos que fueron eliminados en la solución final. Es una forma de dar testimonio del horror, de no olvidar los errores del pasado.